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miércoles

Texto de Pema Chodron

En el tema 22 del Curso de Ética Budista del Programa de Formación del Instituto Budadharma, nos aparece un texto de Pema Chodron muy interesante sobre los ocho dharmas mundanos y en concreto me gustaría compartir dos párrafos que me parecen muy reveladores: 

" Cuando nos hacemos más intuitivos y compasivos con nuestros enganches, sentimos espontáneamente más ternura por la raza humana. Conociendo nuestra propia confusión estamos más expuestos a mancharnos las manos tratando de aliviar la confusión de los demás. Si no miramos a la esperanza y al miedo, viendo surgir los pensamientos y viendo la reacción en cadena que le sigue, no estamos entrenados a aguantar esa energía sin dejarnos arrastrar por el drama, entonces siempre tendremos miedo. El mundo en que vivimos, la gente que conocemos, los animales que surgen en los pasadizos: todo se volverá cada vez más peligroso.

Por eso empezamos por mirar dentro de nuestras propias mentes y corazones. Probablemente empecemos a mirar porque nos sintamos inadecuados o doloridos y queramos poner nuestro mundo en orden, pero gradualmente nuestra práctica va evolucionando. Empezamos a entender que, como nosotros, mucha otra gente está enganchada en el miedo y la esperanza. Vayamos donde vayamos vemos el dolor y la desgracia que producen la aceptación de los ocho dharmas mundanos*. También se vuelve muy obvio que la gente necesita ayuda y que no hay manera de ayudar a nadie si no empezamos por nosotros mismos. " 

Pema Chodron
Cuando todo se derrumba.
Fragmento: Cap. 8: Los ocho dharmas mundanos.
GAIA, Ediciones, 1988
Imagen: Olivier Adam

* Los ocho dharmas mundanos u ocho preocupaciones mundanas, en el Budismo son: 

- Buscar la riqueza// Huir de la pobreza. (Ganancia- Pérdida).
- Buscar placeres sensoriales// Huir del sufrimiento.  (Placer- dolor).
- Buscar el halago// Huir de las críticas. (Elogio- Crítica).
- Buscar la fama// Huir de la humillación. (Buena fama- Desgracia).

domingo

El Puente

Simpático y cortito vídeo sobre cómo resolver de manera simple algunos conflictos con l@s demás.

Una cita de Kodo Kimura

No tengo patria. En cambio, allá donde esté me encuentro en casa.
En ninguna parte me siento como un invitado. En los templos a los que se me invita habito como si fuera el mío propio.
Vivo con naturalidad, sin grandes ceremonias.
A cada paso que doy me encuentro en casa. En cada paso se encuentra el universo.
Ningún lugar al que ir. Ninguno al que regresar. Ningún lugar en el que pudiera ocultarme y tampoco ningún lugar tras el que andar."

Kodo Kimura
Del libro: " El zen es la mayor patraña de todos los tiempos"
Imagen: Cecilia Aisin-Gioro


La poesía y las hierbas naturales al servicio de l@s demás.


La abuela de la selva que cura con poesía


Ser poeta es un talento que a pocos se les da. Escribir algo que llegue a las entrañas, que toque sus fibras tanto como para curarlas, todavía es más complicado de encontrar. La jungla de Kerala, ubicada al sur de la India tiene a su propia María Sabina. Se trata de una mujer de 75 años que cura a sus pacientes con plantas y, además, con un gran antídoto: la poesía.

Lakshmikutty es el nombre de esta anciana, aunque es llamada con cariño “Vanamuthassi”, que significa “abuela de la selva”. Humildad es la palabra perfecta para describir su forma de vida. En su memoria almacena cerca de 500 recetas que no están compiladas en ningún libro. Aunque sea esta historia la que ha trascendido en redes sociales, parte de la fama que ahora tiene esta mujer es gracias a la poesía que recita a sus pacientes cuando van a visitarla.

La forma en la que liga a la naturaleza con las palabras es prodigiosa, tanto, que muchos de los pacientes que ha sanado, provenientes de diversas partes del mundo, pueden quedarse horas charlando con ella, en busca de una cura para sus malestares.
abuela de la selva cura con poesia
*Fuente: La Vanguardia.
Dicen que las grandes historias están marcadas de grandes tragedias y la de la abuela de la selva no es la excepción. Primero, después de convivir muchos años con uno de sus primos de nombre Mathan Kaani, se casó con él a los 16 años. Juntos, con un matrimonio poco convencional pero que ellos pensaban perfecto, procrearon tres hijos. Uno de ellos murió al ser atacado por un elefante salvaje, mientras que otro falleció a causa de un accidente.

A raíz de estos acontecimientos, Lakshmikutty se refugió escribiendo poemas y artículos que no sólo hablan de cómo hacerse más fuerte a través de la naturaleza, sino también describe lo hermosa que es su cultura tribal y el poder que tiene en el bosque.

El Departamento Forestal de Kerala pretende recopilar en un libro las más de 500 recetas que la memoria de esta mujer alberga, además de juntar también la mayor cantidad de poemas que ha utilizado a lo largo de su vida para que la gente que no tiene la oportunidad de viajar a la India, los tenga a la mano para sanar.


abuela de la selva cura con poesia
*Fuente: Familia de Luz.
Pese al reconocimiento que se le ha dado en los últimos meses a través de darse a conocer su historia en redes sociales, la abuela de la selva quiere seguir viviendo en su humilde cabaña ubicada en Kerala.

Su sencillez y calidad humana no se han apagado a pesar de todos los acontecimientos que le han marcado de mala manera la vida. El libro no es algo que le interese mucho, confesó alguna vez. Lo que ella prefiere es poder construir un hospital para seguir atendiendo a la gente que la visita.

Aunque la globalización y la industrialización esté amenazando al mundo, en lugares como Kerala, en la India, siguen existiendo personas como la abuela de la selva que desean preservar el conocimiento tradicional por sobre todas las cosas.

Reportaje extraído de: Culturacolectiva.com.
La fuente para este reportaje ha sido: Familia de Luz. 

martes

Enric Benito. El arte del buen morir

Un médico de cuidados paliativos que destila humanidad, Enric Benito, nos habla del buen morir y dice una frase, entre otras muchas cosas interesantes, que invita a la reflexión: " La muerte es un espantapájaros que hemos construido con nuestros miedos".
Si tenéis media hora, no os perdáis las palabras sabias de un ser que durante muchos años ha convivido con la muerte. 


miércoles

" Te voy a matar"...



Un muchacho de 14 años que estaba en el programa había disparado y matado a un adolescente inocente para demostrar su valía ante su banda. Durante el juicio, la madre de la víctima se mantuvo ante su banda. Durante el juicio, la madre de la víctima se mantuvo impasiblemente en silencio hasta el final, cuando el joven fue acusado de asesinato. Después de que se anunciara el veredicto, ella se puso de pie lentamente, le miró directamente y dijo: “Te voy a matar”. Seguidamente el joven fue llevado a una institución juvenil donde tenía que cumplir una condena de varios años.
Transcurrido el primer medio año, la madre del muchacho asesinado fue a visitar al asesino. Antes del asesinato él había estado viviendo en la calle, por lo que ella era su único visitante. Estuvieron hablando durante un rato, y al irse, ella le dio algo de dinero para tabaco. Seguidamente, poco a poco, ella empezó a visitarle regularmente, llevándole comida y pequeños regalos. Hacia el final de la condena de tres años, le preguntó que iba a hacer cuando saliera. Él se sentía confuso e inseguro, de modo que ella ofreció ayudarle y le buscó un trabajo en la empresa de una amiga. Seguidamente le preguntó dónde iba a vivir, y como él no tenía familia a la que retornar, ella le ofreció usar temporalmente una habitación que tenía libre en su casa. Él vivió allí durante ocho meses, comió su comida y trabajó en el empleo que ella le había buscado. Entonces, una noche, ella le llamó a la sala de estar para charlar. Se sentó frente a él y esperó. Después le miró fijamente:
— ¿Recuerdas que en el tribunal te dije que te iba a matar?
— Claro— replicó él—. Nunca olvidaré ese momento.
— Bueno, lo he hecho— dijo ella. Yo no quería que el muchacho que podía matar a mi hijo sin motivo siguiera vivo en esta tierra. Quería que muriera. Por eso empecé a visitarte y a llevarte cosas. Por eso te conseguí el trabajo y te permití vivir aquí, en mi casa. Así es como me propuse cambiarte. Y aquel viejo muchacho, se fue. De modo que ahora quiero preguntarte: como mi hijo se fue y ese asesino también se fue, ¿te quieres quedar aquí? Tengo sitio, y me gustaría adoptarte si me dejas.

Ella se convirtió en la madre que él nunca había tenido.
¡Qué compasión de la mujer! ¡Qué perdón! ¿De dónde venían? Todos podemos identificarnos con su gruñido primal cuando dice: “Voy a matarte”. Y cuando, en la sala de estar, ella recuerda al muchacho lo que le había dicho en el tribunal, yo temí lo que vendía a continuación. Pero me quedé sorprendido. Ese momento habría sido igualmente conmovedor para un hindú y un judío, para un budista y un cristiano, pero esta historia no tiene ni un atisbo de “religión”. ¿Qué había ocurrido? El amor libre de egoísmo había conquistado todos los genes “egoístas” darwinianos como la razón pura kantiana. El poder transformador de la emoción positiva había intercedido.
Vaillant, George. La ventaja evolutiva del amor. Barcelona. Rigden-Institut Gestalt. 2009
Imagen: Bansky Art 

miércoles

Reflexionemos I


Imagen: Facebuda.org
Libro al que pertenece la cita: El corazón es noble.
Autor: Ogyen Trinley Dorje ( S.S. Karmapa)
Editorial: Sirio

viernes

Soltar lo que no importa en la vida I



Un vídeo de Facebuda.org en el que Venerable Damchö nos orienta sobre por qué este deseo de comprar, consumir y cómo enfocar una vida con la mayor sencillez posible.
En el vídeo, entre otras muchas cosas interesantes, Venerable Damcho dice: " El problema no son las riquezas y los estímulos, el problema es nuestra actitud...". 

( Cris Carrasco García)



martes

No tomar lo que no te han dado... Mucho más profundo de lo que parece

Imagen: Bryce Cameron


Como algun@s de vosotr@s sabéis, el curso de ética budista que estoy haciendo en el Instituto Budadharma ( el enlace de su página está en este mismo blog, un poco más abajo, en la sección "Espiritualidad Comprometida") está contribuyendo, entre otras muchas cosas,  a la determinación de llevar una forma de vida lo más sencilla posible. 
En la lección de esta semana estamos analizando el principio de " no tomar lo que no te han dado", y en ella hemos estudiado dos textos que me parecen, además de muy bellos, muy ilustrativos. 
Os dejo parte de estos dos textos: 


"(...) Al mismo tiempo, la explotación no es algo fuera de mi mente o la de ustedes. Sólo unos minutos de televisión son suficientes para mostrarnos lo fácil que somos seducidos por la atracción al consumo. Mahatma Gandhi dice:" No estamos siempre conscientes de nuestras necesidades reales, y la mayoría de nosotros multiplicamos de manera impropia nuestros deseos y estos nos vuelven ladrones de manera inconsciente. Si nos dedicamos un poco a pensar en el tema, encontraremos que podemos deshacernos de un buen número de nuestros deseos. Aquel que sigue la práctica de No Robar, generará una progresiva reducción de sus propios deseos. Mucha de la dolorosa pobreza de este mundo ha surgido del incumplimiento del principio de No Robar". 
Nótese que Gandhi no está hablando de reducir posesiones, aunque eso le seguiría de manera natural y definitivamente lo hizo en su propio caso. Él habla de reducir necesidades y las necesidades surgen en la mente. Nuestro mundo enfrenta la más grave de las crisis porque todos nosotros nos hemos involucrado en una conspiración para agotar recursos irreemplazables para satisfacer necesidades establecidas en ese mismo proceso de agotamiento."

Robert  Aitken
The Mind of Clover, Essays in Zen Buddhist Ethics
Fragmento: Capítulo tres
Diamond Sangha, 2000

"(...) También se pueden explorar otros niveles de hurto. ¿ Estamos consumiendo mucho más de lo que realmente necesitamos, incluso teniendo en cuenta que no estamos llevando un estilo de vida de renuncia? Para cada uno de nosotros, esta parte de la lección nos lleva a la pregunta: ¿ qué es moderado y qué es exceso? Podemos usar esta pregunta tanto como un garrote de auto juicio o como una pregunta reflexiva sobre nuestra vida y las decisiones que tomamos. Despertarse no tiene que ser un asunto sombrío cuando llevamos el deleite de la investigación a lo que estamos haciendo. Podemos modelar nuestras vidas de la misma manera que un artista crea un gran pieza de arte. Nuestras vidas son el medio por el cual podemos expresar nuestra sabiduría creativa".

One Dharma
Joseph Goldstein
Fragmento: pp1-3
Harper Collins eBooks, 2010

Imagen: Bryce Cameron

Un artículo sobre aprender a morir, a acompañar a l@s moribund@s y sobre la labor que realiza la fundación Vivir un Buen Morir ( BVM)

Aprender a morir y a acompañar a l@s moribund@s es aprender a vivir de otra manera. 
Como le oí decir a Mar López en una conferencia haciendo alusión a un proverbio indio:
" Los vivos cierran los ojos de los muertos,
y los muertos abren los ojos de los vivos".

En mi opinión, un artículo muy interesante.



Marzo 2015

Aprender a morir: entrevista a Mar López

Escrito por  Héctor Gil
    Aprender a morir: entrevista a Mar López
    Mar López abandonó los proyectos empresariales que dirigía para investigar en los campos de la salud, la filosofía y las tradiciones orientales. Su asombro por el hecho de que vamos a morir la ha llevado a poner su energía en aprender a vivir con mayor consciencia. Es fundadora de un centro de meditación zen de Zaragoza integrado en la Comunidad Budista Soto Zen, y de la Fundación Vivir un Buen Morir, que promueve los cuidados paliativos de calidad para las personas en trance de muerte.
    ¿Quién es Mar López?
    Soy una mujer de mi tiempo que comprende que el momento presente es precioso, con todo el potencial para ser vivido con calma, lucidez y ecuanimidad, y también para ser vivido con agobio, sufrimiento e inconsciencia. Soy una emprendedora; desarrollé proyectos empresariales en el ámbito familiar y desde hace veinte años he enfocado mi energía y atención en aprender a vivir con mayor consciencia, lucidez y compasión. Fundé un centro de meditación zen en Zaragoza en 1995, bajo la dirección espiritual de mi maestro Dokushô Villalba, e integrado en la Comunidad Budista Soto Zen (CBSZ). Desde hace catorce años me dedico en exclusiva a la práctica y enseñanza del zen y a formarme en diferentes disciplinas.
    He estudiado los fundamentos de la salud mental según se entiende en Occidente (psicoanálisis, fundamentos de psiquiatría y farmacología psicoactiva, gestalt, bioenergética, figuras parentales, etc.), al tiempo que he estudiado los fundamentos filosóficos y la psicología antigua de las grandes tradiciones espirituales de Oriente, principalmente del budismo y, en menor medida, el hinduismo. También, cómo abordaban la muerte las antiguas civilizaciones, y cómo utilizaban los ritos y creencias para paliar y resolver el temor a morir. La creciente conciencia de la importancia de cuidar adecuadamente a las personas que están en trance de muerte ha estado presente en mí desde muy joven, comprendiendo con los años que nuestra sanación psicológica como seres humanos, a nivel individual y colectivo, pasa por afrontar con realismo y sabiduría la ineludible realidad de la muerte.
    En 2007 constituí la Fundación VBM, Vivir un Buen Morir, para promover una pedagogía social que clarifique qué es un buen morir y cómo podemos acompañar con calidad a los que están muriendo, difundiendo y promoviendo el concepto de cuidados paliativos de calidad, para afrontar socialmente la muerte desde la calma y con el propósito de esclarecer con atención y sin prisa los aspectos conscientes e inconscientes que se movilizan a nivel individual y colectivo ante la realidad de la muerte.
    ¿Por qué empezaste a estudiar este tema y a acompañar a moribundos?
    Desde que tengo recuerdos, siempre ha estado presente en mí la perplejidad existencial, el asombro por lo que somos y por el hecho de que vamos a morir. Sin embargo, lo que más me marcó fue la experiencia de acompañar durante cinco años a mi madre hasta su muerte, en estado comatoso debido a un traumatismo. Fue una experiencia altamente transformadora, y muy comprometida a nivel existencial. Solamente muchos años más tarde pude comprender los condicionantes de lo que viví en el hospital con mi madre.
    En 2003 sentí la necesidad de volver a la cabecera de la cama de las personas que están muriendo, para encontrarme de nuevo con la realidad de la vida y la muerte en el hospital. He acompañado a morir a familiares, amigos y personas ingresadas en unidades de cuidados paliativos. Y he podido confirmar el incalculable valor del acompañamiento como forma de enriquecer la propia vida y las relaciones con los demás, al tiempo que he valorado la extraordinaria importancia de las enseñanzas prácticas de los grandes maestros espirituales de la humanidad para afrontar la consciencia de la propia mortalidad y, en especial, la realidad del sufrimiento inherente a la vida y la forma de disolverlo. El contraste entre la sabiduría en la vida y en la muerte transmitida desde la Antigüedad en todas las culturas y la realidad penosa en la que nos estamos muriendo en nuestras sociedades altamente tecnificadas me llevó a emprender este proyecto de concienciación social para un acompañamiento más humano y cuerdo.
    ¿Qué necesita un buen acompañante? ¿Hace falta ser psicoterapeuta?
    En primer lugar, necesita haber abordado el tema de la muerte en primera persona, afrontarse a sí mismo antes de afrontar las preguntas, a veces silenciosas, de quien lo está perdiendo todo. Afrontar sus miedos y temores, desarrollar la capacidad de silencio y atención, cualidades imprescindibles para generar un estado de presencia sólida. Haber aprendido a comprenderse a sí mismo para poder sentir empatía con el otro sin proyectar sus propios fantasmas inconscientes, especialmente en lo que se refiere a creencias religiosas y/o ideológicas.
    En resumidas cuentas, necesita compasión y sabiduría, ambas en igual medida. Discreción, creatividad, humildad, capacidad de silencio y capacidad de aceptar el sentimiento de impotencia frente al dolor.
    No es necesario ser psicoterapeuta, porque el proceso de morir trasciende lo meramente psicológico. En muchos casos, además, las personas que están muriendo hace tiempo que se han deteriorado cognitivamente (demencias, coma, etc.) y son las más desprotegidas frente a una sociedad que les mantiene con medidas de soporte vital que ninguno de nosotros querríamos para nosotros.
    ¿Qué necesita un moribundo para vivir un buen morir?
    Necesita comunicación auténtica con los que le rodean, que no haya mentiras; necesita ser tratado con dignidad y respeto exquisito hacia su voluntad, sea cual sea. Necesita resolver sus asuntos pendientes, materiales y emocionales, necesita perdonar y ser perdonado, expresándolo.
    Necesita poner en perspectiva toda su vida, valorándola positivamente; a veces necesitamos que los demás nos recuerden cuán valiosos hemos sido para la vida y para nuestros seres queridos.
    Necesitamos que nuestros seres queridos nos den permiso para morirnos, que nos dejen libres y nos aseguren que estarán bien cuando faltemos. Necesitamos la confianza y la aceptación de los demás en el proceso de morir: es más difícil alimentar la calma y soltar los aferramientos necesarios para partir si a nuestro alrededor solamente hay personas que tienen miedo y huyen física o mentalmente de esta realidad.
    Necesitamos estar totalmente presentes en el mundo antes de desaparecer; solamente nos podemos despedir bien de la vida cuando sentimos que hemos vivido totalmente. Necesitamos que nos hagan sentir seguros, mediante un contacto físico que nos confirme afectivamente, que no nos retenga ni nos lesione con prácticas sanitarias que hayan perdido todo sentido.
    Necesitamos que nos recuerden que nuestra verdadera naturaleza es insondable pero muy real, que si pudimos nacer sabremos morir… Pero, sobre todo, lo necesitamos aprender a soltar cualquier aferramiento, y entregarnos confiados a lo que parece ser un cambio profundo en el estado de conciencia, la gran transformación.
    ¿Qué enseñanzas espirituales aprendes de este acompañamiento?
    Acompañar con calidad de presencia es aprender el valor de la vida en cada momento, la singularidad única de cada persona y la certeza ineludible de la impermanencia. Esta certeza nos da la oportunidad única de abrir el corazón a la compasión, la sabiduría y la gratitud. Los que están muriendo nos enseñan a vivir.
    ¿Tenemos hoy día cultura y conocimientos para afrontar y superar la muerte?
    En realidad no es tanto que no haya cultura y conocimientos, sino que la actitud social generalizada frente a la muerte es de negación, es algo que incomoda y que se relega a los especialistas. La sociedad de consumo ha generado una actitud de empobrecimiento existencial por promover una huida de aquello que nos desagrada y el consumo de lo que nos procura experiencias agradables. Así, la reflexión sobre la muerte y el valor que le confiere a la vida queda fuera de toda reflexión compartida.
    Para afrontar la muerte necesitamos retornar a las enseñanzas de las antiguas tradiciones, de las que somos herederos, y actualizarlas con el bagaje cultural y de conocimientos que ahora tenemos en el siglo XXI.
    ¿Cómo ven la muerte en otras culturas?
    En estas breves líneas no podemos hacer un repaso por las diferentes culturas, pero podemos distinguir las culturas preindustriales de las postindustriales; ahí es donde se abre la brecha en la forma de abordar colectivamente la muerte. En las sociedades antiguas la muerte siempre ha fascinado a los seres humanos, de manera que las manifestaciones culturales y religiosas más ricas han surgido precisamente de esta consciencia de la finitud.
    Cada vez oímos hablar más a los neurocientíficos de las ECM (experiencias cercanas a la muerte) ¿Existen evidencias científicas del más allá?
    Entrevista Mar Lopez 1
    La necesidad de evidenciar con datos objetivos y medibles cualquier realidad para dotarla de legitimidad científica y, por tanto, para aceptarla, nos lleva a cuestionar aquellas realidades que son subjetivas por naturaleza.


    Se han hecho estudios serios sobre las ECM que dan cuenta de que la naturaleza de la consciencia, de lo que somos, es algo que no puede ser solamente el resultado de los procesos cerebrales, ya que en la mayoría de las ECM no hay actividad cerebral ninguna. Sin embargo, la medicina científica tradicional todavía no tiene en cuenta estos estudios, y aquellos profesionales que investigan sobre ello son tachados de poco serios.
    Creo que es importante para que se pueda dar un entendimiento entre el paradigma científico y las evidencias de las ECM que nos pongamos de acuerdo sobre qué es esto del “más allá”. Creo que es más apropiado debatir sobre la naturaleza de esto que somos, y que algunos de nosotros llamamos “consciencia”, que hablar sobre el “más allá”, que es una manera de hablar surgida de relatos míticos de las religiones populares.
    ¿Podemos aprender a vivir un buen morir? ¿Por dónde empezamos?
    Por el momento presente. Por lo general, uno muere como ha vivido, así que si vivimos conscientemente sin aferramientos en las pequeñas muertes de la vida, podemos alimentar la confianza para fluir en todo aquello que nos ocurra, incluida la muerte. Aprender a morir es aprender a perder, y aprender a perder es aprender a amar. Una vida vivida con amor real es vivir una buena muerte.
    ¿Qué disciplinas utilizas para centrarte y estar disponible para la persona que acompañas?
    Fundamentalmente la meditación cotidiana y los retiros intensivos de meditación en los que uno puede tocar sus propios límites. Atravesar los propios limites y sentir la liberación y el gozo sencillo que se experimenta es de gran ayuda para comprender a quien está viviendo en “el gran límite”.
    ¿Qué tareas realiza la Fundación Vivir Un Buen Morir, quién las realiza y cómo podemos colaborar?
    Entrevista Mar Lopez 5
    La Fundación VBM trabaja en tres áreas: divulgación, formación y acompañamiento. Realizamos conferencias y foros mensuales de encuentro de entrada gratuita donde legitimar un discurso social que favorezca la cordura en el afrontamiento de la muerte, no la huida y la negación.


    Hemos desarrollado un programa formativo en ocho módulos de 12 horas lectivas cada uno, dos retiros experienciales anuales, donde desplegamos un mapa cognitivo para orientarse y espacios para la autoexploración, para aprender experiencialmente la posición subjetiva del paciente terminal y la mejor forma de cuidarle y respetarle. También adaptamos cursos específicos para colectivos sociosanitarios.
    Disponemos de Voluntariado VBM y de profesionales en red con los que atender las peticiones de acompañamiento que recibimos.
    Para la Fundación VBM es muy importante la colaboración de quienes desean apoyar nuestra labor. Pueden hacerlo formándose con nosotros y poniéndose a disposición de nuestras actividades, y especialmente solicitamos apoyo para que todas las personas que lo deseen se hagan Miembros VBM o Simpatizantes VBM; eso nos da una mayor representatividad ante instituciones sanitarias y nos permite ampliar nuestras capacidades de ayuda.
    ¿Cuáles son los mayores obstáculos que encontráis y cómo los vencéis?
    El mayor obstáculo es la falta de recursos económicos para los proyectos que estamos desarrollando (gracias desde aquí a la generosidad de los voluntarios y de los donantes que tenemos, que permite desarrollar lo que estamos haciendo), y por otro lado, la tensión que genera este tema en muchas personas. A pesar de que cada vez hay más personas que comprenden la necesidad de abordar con inteligencia el afrontamiento del morir, el hecho es que todavía falta mucho para que la sociedad asuma que la gestión del final de la propia vida no le corresponde en exclusiva a los profesionales sanitarios, sino que hay que asumir la propia responsabilidad en ello. La legislación vigente está preparada, es la mentalidad de las personas la que tiene que evolucionar.
    ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
    Iniciamos un programa formativo VBM en Alicante a final de febrero, así como en otras partes de España están implantándose diferentes grupos VBM, de manera que comenzamos con divulgación, seguimos con la formación VBM y creamos el equipo para recibir las solicitudes de acompañamiento en cada zona de España.
    También estamos haciendo gestiones para poner en marcha un Hospice VBM, en La Almunia de Dña. Godina (Zaragoza), donde las personas que deseen pasar sus últimos tiempos de vida en un marco de cuidados más humano y consciente lo puedan hacer, creando una comunidad en la que los que cuidan y los que son cuidados se enriquezcan mutuamente; donde las actividades artísticas, culturales, formativas y meditativas formen parte de la vida en comunidad.
    Enlaces: www.vivirunbuenmorir.es 
    Artículo publicado en la Revista Esfinge