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miércoles

Texto de Pema Chodron

En el tema 22 del Curso de Ética Budista del Programa de Formación del Instituto Budadharma, nos aparece un texto de Pema Chodron muy interesante sobre los ocho dharmas mundanos y en concreto me gustaría compartir dos párrafos que me parecen muy reveladores: 

" Cuando nos hacemos más intuitivos y compasivos con nuestros enganches, sentimos espontáneamente más ternura por la raza humana. Conociendo nuestra propia confusión estamos más expuestos a mancharnos las manos tratando de aliviar la confusión de los demás. Si no miramos a la esperanza y al miedo, viendo surgir los pensamientos y viendo la reacción en cadena que le sigue, no estamos entrenados a aguantar esa energía sin dejarnos arrastrar por el drama, entonces siempre tendremos miedo. El mundo en que vivimos, la gente que conocemos, los animales que surgen en los pasadizos: todo se volverá cada vez más peligroso.

Por eso empezamos por mirar dentro de nuestras propias mentes y corazones. Probablemente empecemos a mirar porque nos sintamos inadecuados o doloridos y queramos poner nuestro mundo en orden, pero gradualmente nuestra práctica va evolucionando. Empezamos a entender que, como nosotros, mucha otra gente está enganchada en el miedo y la esperanza. Vayamos donde vayamos vemos el dolor y la desgracia que producen la aceptación de los ocho dharmas mundanos*. También se vuelve muy obvio que la gente necesita ayuda y que no hay manera de ayudar a nadie si no empezamos por nosotros mismos. " 

Pema Chodron
Cuando todo se derrumba.
Fragmento: Cap. 8: Los ocho dharmas mundanos.
GAIA, Ediciones, 1988
Imagen: Olivier Adam

* Los ocho dharmas mundanos u ocho preocupaciones mundanas, en el Budismo son: 

- Buscar la riqueza// Huir de la pobreza. (Ganancia- Pérdida).
- Buscar placeres sensoriales// Huir del sufrimiento.  (Placer- dolor).
- Buscar el halago// Huir de las críticas. (Elogio- Crítica).
- Buscar la fama// Huir de la humillación. (Buena fama- Desgracia).

domingo

Una cita de Kodo Kimura

No tengo patria. En cambio, allá donde esté me encuentro en casa.
En ninguna parte me siento como un invitado. En los templos a los que se me invita habito como si fuera el mío propio.
Vivo con naturalidad, sin grandes ceremonias.
A cada paso que doy me encuentro en casa. En cada paso se encuentra el universo.
Ningún lugar al que ir. Ninguno al que regresar. Ningún lugar en el que pudiera ocultarme y tampoco ningún lugar tras el que andar."

Kodo Kimura
Del libro: " El zen es la mayor patraña de todos los tiempos"
Imagen: Cecilia Aisin-Gioro


miércoles

" Te voy a matar"...



Un muchacho de 14 años que estaba en el programa había disparado y matado a un adolescente inocente para demostrar su valía ante su banda. Durante el juicio, la madre de la víctima se mantuvo ante su banda. Durante el juicio, la madre de la víctima se mantuvo impasiblemente en silencio hasta el final, cuando el joven fue acusado de asesinato. Después de que se anunciara el veredicto, ella se puso de pie lentamente, le miró directamente y dijo: “Te voy a matar”. Seguidamente el joven fue llevado a una institución juvenil donde tenía que cumplir una condena de varios años.
Transcurrido el primer medio año, la madre del muchacho asesinado fue a visitar al asesino. Antes del asesinato él había estado viviendo en la calle, por lo que ella era su único visitante. Estuvieron hablando durante un rato, y al irse, ella le dio algo de dinero para tabaco. Seguidamente, poco a poco, ella empezó a visitarle regularmente, llevándole comida y pequeños regalos. Hacia el final de la condena de tres años, le preguntó que iba a hacer cuando saliera. Él se sentía confuso e inseguro, de modo que ella ofreció ayudarle y le buscó un trabajo en la empresa de una amiga. Seguidamente le preguntó dónde iba a vivir, y como él no tenía familia a la que retornar, ella le ofreció usar temporalmente una habitación que tenía libre en su casa. Él vivió allí durante ocho meses, comió su comida y trabajó en el empleo que ella le había buscado. Entonces, una noche, ella le llamó a la sala de estar para charlar. Se sentó frente a él y esperó. Después le miró fijamente:
— ¿Recuerdas que en el tribunal te dije que te iba a matar?
— Claro— replicó él—. Nunca olvidaré ese momento.
— Bueno, lo he hecho— dijo ella. Yo no quería que el muchacho que podía matar a mi hijo sin motivo siguiera vivo en esta tierra. Quería que muriera. Por eso empecé a visitarte y a llevarte cosas. Por eso te conseguí el trabajo y te permití vivir aquí, en mi casa. Así es como me propuse cambiarte. Y aquel viejo muchacho, se fue. De modo que ahora quiero preguntarte: como mi hijo se fue y ese asesino también se fue, ¿te quieres quedar aquí? Tengo sitio, y me gustaría adoptarte si me dejas.

Ella se convirtió en la madre que él nunca había tenido.
¡Qué compasión de la mujer! ¡Qué perdón! ¿De dónde venían? Todos podemos identificarnos con su gruñido primal cuando dice: “Voy a matarte”. Y cuando, en la sala de estar, ella recuerda al muchacho lo que le había dicho en el tribunal, yo temí lo que vendía a continuación. Pero me quedé sorprendido. Ese momento habría sido igualmente conmovedor para un hindú y un judío, para un budista y un cristiano, pero esta historia no tiene ni un atisbo de “religión”. ¿Qué había ocurrido? El amor libre de egoísmo había conquistado todos los genes “egoístas” darwinianos como la razón pura kantiana. El poder transformador de la emoción positiva había intercedido.
Vaillant, George. La ventaja evolutiva del amor. Barcelona. Rigden-Institut Gestalt. 2009
Imagen: Bansky Art 

miércoles

Reflexionemos I


Imagen: Facebuda.org
Libro al que pertenece la cita: El corazón es noble.
Autor: Ogyen Trinley Dorje ( S.S. Karmapa)
Editorial: Sirio